Las ciudades escondidas
Talavera de la Reina
Hay ciudades que están castigadas. Pasa en todo el mundo, pero resulta más sorprendente cuando están en nuestro propio país. A veces están tapadas por un cliché, otras por una memoria de malos tiempos en los que las ciudades crecieron sin medida, como crecemos todos y nos hacemos desgarbados, que nada nos queda bien. Otras, y esto es lo curioso, es porque están fuera del mundo de referencias en las que nos movemos y ahí empiezan las reflexiones que me ocupan, porque sinceramente, no creo que sea casualidad.
Las ciudades y los territorios compiten. Sí. Y en esa competencia tienen que ver los gestores de la cosa pública que no es que sean inútiles, es que son interesados. Digamos que todo tiene cierta lógica interna y con un criterio de eficiencia podríamos admitir que el escalafón tiene recorrido en las sedes políticas y el que es muy bueno para Valladolid a lo mejor está desperdiciado y debería desempeñarse en mayor nivel de reto en Madrid o en España. Lo cual no es ley general como es el caso de algunos que mejor se hubieran quedado en provincias y no hubieran llegado nunca a más altos destinos. Hay que ser eficientes.
Volviendo a la geografía y dejando de lado la biografía, Talavera de la Reina es uno de estos casos de incomprendida memoria; a 100 km de Madrid, sin tren rápido y con 80.000 habitantes. Hasta Corte Inglés tiene, que no lo tienen ni Toledo ni Ávila, por ejemplo, camino de Lisboa, con una amplitud de Tajo que cualquier alma sensible podría apreciar, y con unos alrededores que no se pueden pedir mejores.
Y allí está sepultada por una memoria de una cerámica bonita, pero para casas quizás menos funcionales, esperando su turno después de Toledo que sólo puede crecer hacia Madrid. Intencionadamente sepultada porque les cae mal hasta a sus representantes que han delegado en políticos que, ustedes me perdonen, no saben ni lo que se traen entre manos. Que les ha tocado Talavera y sólo piensan en quimeras cuando no son capaces ni de recomendar un cambio de horario comercial más dinámico. En fin
El m2 más barato a 100km de Madrid, en una ciudad con dos teatros, museos, universidad, arquitectura, iglesias monumentales, el río manso y amplio y un paseo en sus riberas de Km llenos de gaviotas, patos, cormoranes. Un parque precioso, huertas que parece aquello Orihuela, palmeras, rodeado de olivos, a 30 km del Tiétar y del sur de Gredos, la Sierra de San Vicente que sales y te la tragas. En fin. El que no me crea que venga a verla y se pierda en ella y por favor que vea sus murallas, pasee por sus calles. Una ciudad alegre y baratísima al lado de Madrid, plana, cómoda, que tiene de todo.
Yo la he descubierto porque me mata la curiosidad y detesto tener prejuicios. La recordaba como una ciudad de paso camino de Lisboa y la odiaba por el recuerdo de los atascos monumentales. y ahora que voy dos veces por semana desde El Tiétar- esa es para otro día- me paso horas recorriéndola a pie descubriendo tesoros escondidos entre tanto desastre del desarrollismo que quiso acabar con esta ciudad tan bonita y tan mora. ¡El día que descubrí sus murallas, convenientemente escondidas y no promocionadas me quedé en estado de schock! No entendía nada, y me indigné porque nada ni nadie me hubiera descubierto este pedazo de civilización, que además aunque está en Toledo no tiene nada que ver con la capital (Lo de la competencia no es en broma y encima favorecida por sus propios gobiernos autónomicos). Francamente, Talavera es mucho más agradable para vivir que Toledo. Una ciudad con una alta calidad de vida y aunque con uno de los índices de paro más altos de España. Incomprensible e indignante.
De verdad que no lo entiendo a menos que haya un plan maquiavélico para despoblar las ciudades que podrían fijar la población de los pueblos. ¿O no es eso lo que nos preocupa?



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